Comillas
>> 27 julio, 2011
“Y derriba todas mis paredes, descubre una a una mis máscaras, dejándome vulnerable e indefensa, sin excusas en mi rostro, sólo verdad: mi verdad, pero no parece justo, porque el sueño se termina y la realidad me espanta nuevamente, y no confío, porque no dejaron más que mi cascarón, a un lado, roto; como si no hubiera sido importante, así de fácil son desechadas mis defensas. Y lo que queda de mí no es más que una fugaz luz de lo que solía ser, irreconocible, sin esperanzas”.


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